Video sobre agricultura ecológica: Dos Tomates y dos destinos
Dos tomates, uno transgénico y otro campesino, se citan en un bar después de haberse conocido a través de un chat en internet...Una producción de VSF basada en la idea Original de Aníbal Gómez interpretada por Joaquín Reyes y Carlos Areces.
Y tú... ¿de qué eres? De espachurrar o de abonar?
http://dostomates.wix.com/dosdestinos#!%C2%BFabonas-o-espachurras?
Charlas coloquio: “Los transgénicos en Andalucía” situación actual y alternativas

Viernes 18 de febrero 19:30 h
Lugar: local Sindicato Andaluz de Trabajadores, Plaza de la Chimenea Bº Alto (Sanlúcar de Barrameda)
Organizan:
- SAT/SOC Sindicato Andaluz de Trabajadores/Sindicato Obreros del campo
- La Borraja /FACPE: Asociación de Consumidores y Productores
Ecológicos/Federación Andaluza de Consumidores y Productores Ecológicos
- Ecologistas en Acción
Programa:
- Presentación de la actividad por parte de los organizadores: 19:30-19:40 h
-Charla: Situación de los Transgénicos en Andalucía: Francisco Rodríguez representante de la Plataforma “Andalucía Libre de Transgénicos”: 19:45-20:15
-Charla: Agroecología y Soberanía Alimentaria, alternativas a la agricultura industrial y a los trangénicos: La experiencia de la Borraja. 20:20-20:40 h
- Coloquio: 20:40-21:30 h
-Degustación de alimentos ecológicos 21:30 h
La Plataforma Andalucía Libre de Transgénicos (PALT) esta integrada por la Red Andaluza de Semillas "Cultivando Biodiversidad", FACUA Andalucía, UCA-UCE, Ecologistas en Acción Andalucía, Veterinarios sin Fronteras Andalucía, Federación Andaluza de Consumidores y Productores Ecológicos (FACPE), Asociación CAAE, Grupo de Soberanía Alimentaria y Género, CERAI, Ingeniería sin Fronteras Andalucía, Plataforma de Huertos Urbanos de Sevilla y Asociación La Talega. Y cuenta con el apoyo de Amigos de la Tierra, COAG Andalucía, SOC/SAT y Greenpeace.
La PALT se constituyó en 2009 para hacer frente a la presión de las multinacionales de la agroindustria que, en connivencia con el gobierno de España, están tratando de imponer los transgénicos en nuestra agricultura y alimentación, en contra de la voluntad de los ciudadanos que mayoritariamente consideran que los transgénicos no ofrecen beneficios (salvo para las multinacionales que los patentan y explotan) y son inseguros. El objetivo de la PALT es conseguir una Andalucía libre de cultivos transgénicos y libre de importaciones de granos y alimentos elaborados con ingredientes transgénicos.
Esta actividad se enmarca dentro de la campaña (Con Soberanía Alimentaria y Sin Transgénicos) de información y sensibilización en diversos municipios andaluces, que culminará en abril con la realización de una semana reivindicativa de movilizaciones contra los transgénicos.
Repulsa a raíz de las filtraciones de Wikileaks
En este mes de diciembre cerramos el año 2010 con las bochornosas revelaciones, a través de los famosos cables de Wikileaks, en las que se demuestra las estrategias de presión a la sombra que han ejecutado los gobiernos de EE UU y de España junto con Monsanto, el gigante que copa casi la totalidad del comercio de semillas transgénicas. Estas presiones se han ejercido principalmente para que la Comisión Europea se alinee con los intereses comerciales de EE UU y las grandes multinacionales de las semillas transgénicas. Nos sorprende ver ese grado de connivencia en la persona del Secretario de Estado del Medio Rural Josep Puxeu de la que se desprende, según los cables de la embajada de EE UU en España, que sirve más a intereses estadounidenses que a los de España y la Unión Europea. Nos preguntamos cómo se imagina Puxeu el medio rural español, ¿acaso desea verlo convertido en una provincia agrícola de EEUU o en un gigantesco monocultivo transgénico como está siendo convertida buena parte de la Amazonía?
Los cables difundidos se suman a las declaraciones de la ministra del Medio Ambiente y Medio Rural Marino (MARM) Rosa Aguilar sobre su confianza plena en los transgénicos, una declaración de intenciones que, si no son matizadas, la sitúa en sintonía con la antigua ministra Elena Espinosa a la que los cables de la embajada de EE UU consideraban una férrea aliada del lobby protransgénico.
Estas revelaciones causan tristeza y bochorno. Resulta intolerable esta pasmosa demostración de poder de quienes quieren arrebatarnos la soberanía alimentaria para ponerla en manos del agronegocio terrateniente, agroquímico y transgénico. Desde la PALT hacemos un llamamiento a la sociedad andaluza para que se sume a la denuncia de estos oscuros manejos que van justo en la dirección contraria de un modelo agroalimentario equitativo, ecológico, saludable, sostenible y no dependiente de los intereses económicos de multinacionales y otros imperios económicos. Pedimos, también, a la Junta de Andalucía que se sume a la exigencia de transparencia y repruebe las opacas gestiones del Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino en favor de los alimentos y cultivos transgénicos y de los intereses comerciales de Estados Unidos y las grandes multinacionales del sector, que amenazan la soberanía alimentaria y el potencial agroecológico de Andalucía.
Desde la PALT exigimos una agricultura y alimentación libre de transgénicos; tolerancia cero con la contaminación genética; derecho a conservar y gestionar libremente la biodiversidad agrícola; el ejercicio de la soberanía alimentaria; y la implicación de las administraciones en facilitar información y transparencia con todo lo que tenga que ver con transgénicos. Para facilitar estos retos ponemos en marcha una campaña de incidencia social y política en la que pretendemos sensibilizar sobre los riesgos de los alimentos transgénicos, promover la declaración de Zona Libre de Transgénicos para toda Andalucía y sus municipios y movilizar a la ciudadanía para la incidencia en las políticas públicas y la construcción de alternativas agroalimentarias saludables y ecológicas.
La PALT esta integrada por la Red Andaluza de Semillas “Cultivando Biodiversidad”, FACUA-Andalucía, UCA-UCE, Ecologistas en Acción de Andalucía, Veterinarios sin Fronteras de Andalucía, Federación Andaluza de Consumidores y Productores Ecológicos (FACPE), Grupo de Soberanía Alimentaria y Género, CERAI, Ingeniería sin Fronteras Andalucía, Plataforma de Huertos Urbanos de Sevilla y Asociación La Talega. Y cuenta con el apoyo de Amigos de la Tierra, COAG Andalucía, SOC/SAT, Asociación CAAE y Greenpeace.
18º ENTREGA DE LA CAMPAÑA CONTRA LA PRESIDENCIA ESPAÑOLA DE LA UE.
La producción y el consumo de alimentos ecológicos y/o saludables puede no cuestionar la lógica mercantil de la agricultura industrial. La agroecología y el consumo responsable no es un nicho comercial para las élites económicas del primer mundo. El mercado global, integrador y democrático, asume y explota las contradicciones de esta nueva demanda. Genera productor@s ecológic@s en busca de mercados de consumidor@s ecológic@s solventes y solidari@s. La “ficción” ecoyuppy desemboca en la generalización del consumo ecológico a través de las multinacionales de la alimentación, que acaban suministrando los insumos [1] y la tecnología, a unos productores ecológicos cada vez de mayor escala y distribuyendo en circuitos mundiales dichos productos.
Más de 50 espacios naturales podrían resultar contaminados
En 2009, empresas como Monsanto, Bayer, Pioneer, Procase o KWS solicitaron ensayos con OGM (Organismo Genéticamente Modificado) en 67 municipios. Entonces presentaron alegaciones a todos ellos, pero el Gobierno nunca respondió y no hay forma de saber cuáles se autorizaron y cuáles fueron denegados.
Desde amigos de la tierra se ha pedido formalmente que se haga pública la localización a nivel de parcela, como marca la ley y ha corroborado una reciente sentencia del Tribunal Europeo de Justicia.
En el presente año, estas mismas empresas han pedido una autorización para experimentar con maíz, remolacha, algodón o patata modificados genéticament; la mayoría, para tolerar los pesticidas no selectivos de amplio espectro (glifosato y glufosinato). Entre los permisos solicitados hay más de medio centenar de ensayos en municipios que engloban espacios naturales protegidos repartidos por casi todo el país. Dado que ni las empresas ni el Gobierno han proporcionado la localización exacta de los ensayos, podría ocurrir que éstos se llevaran a cabo dentro de espacios protegidos.
“Liberar transgénicos al medio ambiente es una irresponsabilidad –explica David Sánchez, responsable de Agricultura y Alimentación de Amigos de la Tierra–, pero cultivar transgénicos con demostrados daños a la salud, afectando a espacios naturales protegidos, es una muestra más de la poca ética de estas empresas y de cuáles son los intereses que defiende este Gobierno, que no son precisamente los de los consumidores o los del medio ambiente.”
Según datos de la organización ecologista, España acoge el 42% de los ensayos experimentales al aire libre realizados en la UE. “El 82% de estos ensayos –explica la asociación– los han hecho multinacionales, lo que convierte a España en el gran laboratorio de las multinacionales de los transgénicos.”
Agricultores, ecologistas y consumidores contra los transgénicos
Más información...
Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos
Cuando la naturaleza se recupera
En 2004 un agricultor de Macon, en Georgia, ciudad situada a unos 130 kilómetros de Atlanta, se dio cuenta de que algunos brotes de amaranto resistían al Roundup con el que él rociaba sus campos de soja.
Los campos víctimas de esta invasora mala hierba habían sido sembrados con granos Roundup Ready, que contienen una semilla que ha recibido un gen de resistencia al Roundup al que "no se resiste ninguna mala hierba".
Desde entonces la situación ha empeorado y el fenómeno se ha extendido a otros estados, Carolina del Sur y del Norte, Arkansas, Tennessee y Missouri. Según un grupo de científicos del Centro para la Ecología y la Hidrología, organización británica situada en Winfrith, Dorset, se ha producido una transferencia de genes entre la planta modificada genéticamente y algunas hierbas indeseables como el amaranto. Esta constatación contradice las afirmaciones perentorias y optimistas de los defensores de los organismos modificados genéticamente (OMG) que pretendía y siguen afirmándolo que una hibridación entre una planta modificada genéticamente y una planta no modificada es simplemente " imposible".
Para el genetista británico Brian Johnson, especializado en problemas relacionados con la agricultura, "basta con un solo cruce logrado entre varios millones de posibilidades. Una vez creada, la nueva planta posee una enorme ventaja selectiva y se multiplica rápidamente. El potente herbicida que se utiliza aquí, a base de glifosato y de amonio, ha ejercido una presión enorme sobre las plantas, las cuales ha aumentado aún más la velocidad de la adaptación". Así, al parecer un gen de resistencia a los herbicidas ha dado nacimiento a una planta híbrida surgida de un salto entre el grano que se supone protege y el amaranto, que se vuelve imposible de eliminar.
La única solución es arrancar a mano las malas hierbas, como se hacía antes, pero esto ya no es posible dadas dimensiones de los cultivos. Además, al estar profundamente arraigadas, estas hierbas son muy difíciles de arrancar con lo que, simplemente, se han abandonado 5.000 hectáreas.
Muchos cultivadores se plantean renunciar a los OMG y volver a la agricultura tradicional, tanto más cuanto que las plantas OMG cuestan cada vez más caras y la rentabilidad es primordial para este tipo de agricultura. Así, Alan Rowland, productor y vendedor de semillas de soja en Dudley, Missouri, afirma que ya nadie le pide granos Monsanto tipo Roundup Ready mientras que en estos últimos tiempos este sector representaba el 80 % de su comercio. Hoy los granos OMG han desaparecido de su catálogo y la demanda de granos tradicionales no deja de aumentar.
Ya el 25 de julio de 2005 The Guardian publicaba un artículo de Paul Brown que revelaba que los genes modificados de cereales habían pasado a plantas salvajes y creado un "supergrano" resistente a los herbicidas, algo "inconcebible" para los científicos del ministerio de Medio Ambiente. Desde 2008 los medios de comunicación agrícolas estadounidenses informan de cada vez más casos de resistencia y el gobierno de Estados Unidos ha practicado importantes recortes de presupuesto que han obligado al ministerio de Agricultura a reducir y después detener algunas de sus actividades.
¿Planta diabólica o planta sagrada?
Resulta divertido constatar que esta planta, "diabólica" para la agricultura genética, es una planta sagrada para los incas. Pertenece a los alimentos más antiguos del mundo. Cada planta produce una media de 12.000 granos al año y las hojas, más ricas en proteínas que la soja, contienen vitaminas A y C, y sales minerales .
Así este bumerán, devuelto por la naturaleza a Monsanto, no sólo neutraliza a este predador, sino que instala en sus dominios una planta que podría alimentar a la humanidad en caso de hambre. Soporta la mayoría de los climas, tanto las regiones secas como las zonas de monzón y las tierras altas tropicales, y no tiene problemas ni con los insectos ni con las enfermedades con lo que nunca necesitará productos químicos [1].
Así "el amaranto" se enfrenta al muy poderoso Monsanto como David se opuso a Goliat. ¡Y todo el mundo sabe como acabó el combate, sin embargo muy desigual! Si estos problemas se producen en cantidad suficiente, lo que parece que va a ocurrir, pronto a Monsanto no le quedará más remedio que echar el cierre. Aparte de sus empleados, ¿quién se compadecerá verdaderamente de esta fúnebre empresa?
El transgénico tropieza
CRISTINA CASTRO 18/04/2009 EL PAIS
La aparición de nuevos estudios sobre los posibles efectos adversos para el medio ambiente del cultivo de transgénicos están sembrando dudas en la comunidad internacional. Dos informes sobre daños a sendas especies de insectos han servido a Luxemburgo y Alemania para vetar formalmente en su territorio el cultivo de estos productos. Además, un reciente estudio en EE UU alerta del fracaso en las pretensiones sobre el aumento de la productividad, argumento sobre el que en parte se ha basado la defensa de los transgénicos, especialmente en países en desarrollo, como una solución para contribuir a la erradicación del hambre.
La UE no considera concluyente ninguno de los informes que se han presentado
La falta de acuerdo hace que cada país miembro actúe unilateralmente
Alemania agitó la polémica el martes al anunciar que se convierte en el sexto país de la Unión Europea en prohibir en su territorio el cultivo de organismos modificados genéticamente (OMG). Se une así a Austria, Grecia, Francia, Hungría y Luxemburgo (más Italia y Polonia, que tampoco los permiten de hecho porque tienen moratorias) en prohibir el cultivo de maíz MON 810, único OMG cuya siembra se permite en la UE y del que España acapara el 75% de la producción, con casi 80.000 hectáreas.
Desde que la UE autorizó el cultivo, importación y consumo del MON 810 en 1998 (mediante la Directiva 2001/18/CE), los países han podido acogerse a la "cláusula de salvaguardia", un procedimiento que la ley reserva por el que un país puede alegar nuevos conocimientos científicos sobre riesgos medioambientales o sanitarios para "restringir o prohibir provisionalmente en su territorio el uso o la venta de dicho OMG".
Los países que se acogen a esta cláusula tienen que remitir los informes sobre los que basan su decisión a la Comisión Europea, que encarga a la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) los análisis y evaluaciones, y sería de acuerdo con éstos que la Comisión Europea podría obligar al país a levantar la prohibición. Hasta ahora, la EFSA no ha encontrado suficiente base científica en ninguno de los informes; en la última ocasión, en febrero, tanto la EFSA como la agencia francesa se pronunciaron negativamente sobre los informes presentados por Francia, afirmando que no encontraban riesgo alguno medioambiental o sanitario en la producción del MON 810. Los informes presentados por Alemania y Luxemburgo, publicados en 2008, aún no han sido transmitidos a la EFSA, afirmó ayer Josep Casacuberta, miembro del panel de transgénicos de la agencia: "Cuando se publica un nuevo artículo, la comunidad científica lo debate; ahora habrá que ver estos nuevos informes pero, por ahora, no ha habido ninguno que haya aportado datos concluyentes sobre riesgos al medio ambiente o a la salud".
Los estudios, publicados en la revista Archives of Environmental Contamination and Toxicology, hablan de los daños producidos a la pulga de agua Daphnia Magna y a la mariquita Adalia Bipunctata. Ambos realizados en laboratorio, para la primera especie constata, en una alimentación realizada exclusivamente a base de maíz MON 810, un aumento del riesgo de mortalidad y de las capacidades de maduración sexual. En el caso de la mariquita, el estudio se realizó en estados de inmadurez (larvas) y observa, en determinadas concentraciones, un aumento de la mortalidad. No obstante, ambos estudios se muestran muy cautos en sus conclusiones y sugieren la necesidad de nuevas investigaciones.
El MON 810 está modificado genéticamente mediante la introducción de una proteína que repele el taladro, un insecto de la plaga que más afecta al maíz y que se encuentra sobre todo en España y más concretamente en la zona del Delta del Ebro, donde hay más hectáreas de cultivo (un tercio de todo el que se produce en la UE); este OMG está patentado por la multinacional Monsanto. Según Pere Puigdemont, investigador del Grupo de Ética de las Ciencias y las Nuevas Tecnologías de la UE, el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) junto con la Universidad de Lérida, han realizado investigaciones para vigilar el impacto del cultivo de MON 810 sobre otros insectos. "No se han podido demostrar efectos adversos, más bien al contrario, ya que no es necesario usar tantos insecticidas y eso favorece a la biodiversidad", afirma el investigador.
No son de la misma opinión las organizaciones ecologistas, que estiman que el cultivo de los transgénicos está suponiendo "un gran experimento con la Humanidad, ya que no conocemos la capacidad real de extensión y multiplicación de este gen", afirma Tom Kucharz, portavoz de Ecologistas en Acción.
Dejando a un lado el riesgo de daños medioambientales o sanitarios, resulta interesante el estudio Failure to yield, de Doug Gurian-Sherman, de la Union of Concerned Scientist, una reconocida organización americana de científicos preocupados por temas ambientales. En él, Gurian-Sherman trata de desmitificar las pretensiones de aumento de productividad que desde el principio han girado en torno a los transgénicos. El informe asegura que, tras 20 años de investigaciones y 13 de comercialización en EE UU, los OMG que toleran herbicidas no han conseguido un incremento de la productividad y que éste ha sido marginal en los resistentes a insectos (como el MON 810).
Pese a las promesas de las industrias, el autor de Failure to yield asegura que el incremento en el rendimiento se ha debido a los avances en las técnicas agrícolas más que a las propiedades de los transgénicos. El informe dice que el maíz BT (como se conoce la modificación genética del MON 810) ha conseguido incrementar la productividad alrededor del 3 o 4% en ese país tras 13 años de cultivos. El informe concluye que la productividad también puede incrementarse a través de técnicas de carácter ecológico y pide a las autoridades que fomenten este tipo de cultivos, sobre todo en países en desarrollo.
La empresa que posee la patente del MON 810, la multinacional Monsanto, recibió la autorización para comercializarlo en Europa en 1998 y ahora está en trámites para obtener una prórroga por otra década. "Es un proceso complejo", asegura Jaime Costa, director de Asuntos Regulatorios de la empresa, "entregamos los informes a finales de 2007 y estamos pendientes de su respuesta".
La multinacional se defiende de sus muchos detractores asegurando que la regulación europea es muy estricta y que se cumple con todos los estudios y seguimientos exigidos. Costa apela a la seguridad del producto con un dato. "Entre los años 2003 y 2007 hubo 62 alertas y notificaciones de seguridad alimentaria por presencia de micotoxinas en el maíz: 43 fueron de cultivo convencional, 19 ecológico y ninguna se produjo en maíz transgénico".
En Monsanto, la decisión de Alemania ha causado "sorpresa", y no descartan tomar "medidas jurídicas" contra la prohibición. Costa esgrime: "Estamos preocupados porque se están haciendo las cosas al margen de la estricta regulación existente". El directivo de la empresa defiende que "no puede ser en Europa, donde se cultiva el 0,3% del maíz a escala mundial, donde primero se noten efectos adversos y no en Estados Unidos u otros países donde se cultiva de forma masiva".
Pere Puigdemont estima que la decisión alemana, un país que apenas cultiva el producto (alrededor de 3.600 hectáreas), "está motivada por presiones políticas, porque no hay base científica que justifique la prohibición". Es cierto que, aunque la EFSA (y en algunos casos las de los propios países, como la agencia francesa el pasado mes de febrero) ha concluido que no existían daños, la agencia es tan sólo un órgano consultivo y tendrían que ser los países miembros, a través de un acuerdo, los que obligasen a levantar la cláusula, algo que hasta ahora han impedido las posiciones enfrentadas.
El secretario de Estado de Medio Rural y Marino, Josep Puxeu, fue duro esta semana en relación al veto de los países de la UE: "A Francia, como exportador, le encantaría que Europa tuviera que aprovisionarse exclusivamente en su mercado". Sobre Alemania, Puxeu afirmó que "no tienen la plaga" y "están suficientemente dotados con su producción".
El sector agrícola también está, por su parte, dividido. Carlos Ferrer, presidente de la Asociación de jóvenes agricultores (ASAJA) de Huesca y vicepresidente de la Asociación de Productores de maíz, es partidario de los OMG: "Si tenemos que competir con los productos de fuera queremos jugar con las mismas oportunidades". Ferrer dice que su asociación no entra en temas científicos, "porque las investigaciones las tiene que hacer quien corresponda". No obstante, añade: "No podemos quedarnos en el vagón de cola de la biotecnología y dejar de ser competitivos".
No son de la misma opinión los colectivos de agricultura ecológica. Víctor Gonzálvez, presidente de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica, aplaude la decisión de Alemania, de la que espera que "haga al Gobierno entender que no es una cuestión de progresismo, es una cuestión de dudas y hay que aplicar el principio de precaución". Gonzálvez dice que su asociación no cuenta con datos sobre cultivos pero que en los últimos años se han dividido "por tres o cuatro".
La principal queja de los productores ecológicos viene por la cuestión de la llamada "coexistencia" entre los cultivos de OMG y ecológicos. El problema está en la posible dispersión del polen del maíz transgénico a cultivos ecológicos, polinizando estos últimos y por lo tanto, imposibilitando su catalogación como tales. Puigdemont asegura que se ha demostrado que 25 metros de separación son suficientes para que no exista riesgo de mezcla, pero los ecologistas denuncian que no hay garantías. En este sentido, muchos países tienen ya regulada la distancia que debe existir entre las diferentes plantaciones, algo que España aún no ha hecho, pese a haberlo anunciado repetidas veces desde 2005. El secretario de Estado de Medio Rural, Josep Puxeu, declaró esta semana que el Gobierno español "pide a la Unión Europea que adopte una posición para el cultivo, porque si hay algún problema de coexistencia defina cuales son las reglas del juego". Este periódico trató, repetidas veces y en balde, de preguntar por la regulación en España.
La confusión sobre los transgénicos viene, en parte, de la contradicción existente entre las restricciones al cultivo y el silencio sobre la importación y el consumo, lo que es otra gran preocupación para los agricultores. El presidente de ASAJA critica: "Quieren ponernos trabas al cultivo cuando Europa importa al año 50 millones de toneladas de soja transgénica, que si no la tuviéramos no habría ganado". Puxeu también se pronunció en este sentido: "No quiero entrar en el terreno científico, pero tantos y tantos productos como el pan, las levaduras, los vinos, los quesos, la insulina de los diabéticos están elaborados con productos transgénicos, que parece que estuviéramos demonizando los avances de la biotecnología".
La incertidumbre que generan estos productos provoca, por ejemplo, que casi la totalidad de la producción del MON 810 se dirija a la elaboración de piensos y que la mayoría de las empresas se abstengan de utilizarlo para consumo humano, pese a estar autorizado. La normativa de la UE obliga a la etiquetación de los productos elaborados con transgénicos como tales; algo que resulta insuficiente para las organizaciones ecologistas: "Pedimos que se controlen también los animales alimentados con transgénicos", dice Kucharz.
La lucha contra los transgénicos, liderada desde siempre por las organizaciones ecologistas aunque apoyada por otros grupos, ha tomado esta semana más fuerza, motivada por la decisión de Alemania. Embajadas y consulados de España en varios países de Europa fueron el jueves escenario de protestas y hoy está prevista una manifestación en Zaragoza, a la que ya se han sumado muchos colectivos, como las asociaciones de consumidores. La Unión de Consumidores (UCE) lamentó recientemente que, mientras que la mayor parte de los países del entorno comunitario tienden a prohibir la producción de OMG, "en España se siguen cultivando a gran escala". La Confederación de consumidores y usuarios se expresó en la misma línea y reclamó "más investigaciones, transparentes y públicas".
España da un giro histórico y apoya las prohibiciones europeas contra los transgénicos
Greenpeace resalta la importancia del voto de España en apoyo a las moratorias de Austria y Hungría
España — Greenpeace considera que la votación de hoy en el Consejo de Ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea (UE) representa una gran victoria para el medio ambiente, los agricultores y los consumidores de toda la UE. Los ministros de la UE han rechazado masivamente la propuesta de la Comisión Europea de pedir al Consejo que forzase a determinados estados miembros a cultivar transgénicos.
Más de 20 países han votado en contra de la Comisión, entre ellos España, que ha dado un giro a la actual política a favor de los transgénicos.
Con este resultado, Hungría puede mantener su prohibición al cultivo del maíz de Monsanto MON 810. Asimismo, Austria puede seguir prohibiendo el cultivo de este mismo maíz y de otro de Bayer, el T25.
“Por cuarta vez los países de la UE tiran por tierra una propuesta de la Comisión de dinamitar las moratorias nacionales, claros ejemplos de la soberanía de los estados”, ha afirmado Juan-Felipe Carrasco, responsable de la campaña de transgénicos de Greenpeace.
Recientemente las autoridades científicas de Austria y de Hungría han aportado nuevas evidencias de los impactos de los transgénicos para apoyar y legitimar sus moratorias. Por ejemplo, el maíz MON 810, único transgénico autorizado actualmente en la UE y cultivado en España, tiene un elevado potencial de daños al medio ambiente.
Greenpeace considera que la protección del medio ambiente y de la salud pública deben ser siempre prioritaria con respecto a los intereses financieros e industriales de un grupo de multinacionales. Es importante recordar que España sigue siendo el único país de la UE que cultiva transgénicos a gran escala. Es más, el Gobierno de España toleró la presencia de 80.000 hectáreas (ha) de maíz MON 810 en nuestros campos (1), el mismo cuya prohibición ha apoyado hoy.
“Es fundamental para el futuro de los ciudadanos y del medio ambiente que esta decisión española en la UE sea ahora coherentemente trasladada a la política nacional de transgénicos, se prohíba el cultivo en España y podamos sentir que nuestro Gobierno abandona la senda de las transnacionales biotecnológicas y apuesta definitivamente por la sostenibilidad y la seguridad alimentaria” ha concluido Carrasco.
NOTAS:
(1) Según la web del MARM, las principales superficies son: 31.857 ha en Aragón; 25.298 ha en Cataluña; 10.416 ha en Extremadura; 5.150 ha en Navarra, 4.739 ha en Castilla la Mancha; 1.372 ha en Andalucía y 381 ha en Madrid.
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